Todo buen proceso creativo tiene momentos de inspiración, fogonazos de agudeza, grandes ideas, comprensiones; repentinas. No sé de dónde vienen, pero todo el mundo debe comprender que un proceso creativo satisfactorio siempre vendrá acompañado de estos momentos.
Cuando yo me inspiraba y hacía lo que soñaba que era la actuación, no hacía lo que me habían enseñado. Era algo intensamente personal, pero no era MI vida. Yo iba más allá de mí, de mis costumbres, pero sin olvidarme de quién era yo. Me centraba en un mundo dinámico e imaginario, creando una nueva vida que sintetizaba realidades verdaderas e imaginarias.
|